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LA BODEGA
La filoxera acabó en el siglo XIX con las viñas sayaguesas. A partir de entonces muchos pueblos prefirieron reemplazarlas por cultivos de cereales. Aún así, a muchas fincas le ha quedado el sobrenombre de la viña de fulano, a pesar de no quedar en ella ningún vestigio de la misma. Los pueblos más próximos a la Tierra del Vino y los que se asientan en la ladera del Duero, en especial Fermoselle, siguen con el cultivo de la vid. Por tanto en todos ellos se hace indispensable el lagar con la prensa, y la bodega excavada en muchos casos en la propia roca.
CASETAS O CASITOS DE PASTORES
El paisaje sayagués, especialmente el del oeste rocoso, aparece salpicado aquí y allá con pequeñas casetas-refugio de pastores y boyeros. La técnica de construcción se remonta a los primitivos chozos prerromanos de los que sólo se conserva alguna muestra. Son de piedra, de forma circular, lo que les distingue de las casetas cuadrangulares guardaviñas, acabados en curiosísima falsa bóveda de lanchas, cubierta por arriba con tierra para evitar filtraciones.
CHIVITEROS
Como su nombre indica, se trata de pequeñas guarderías de chivos durante el día, mientras sus madres recorren las laderas del Arribe mordisqueando tallos tiernos del matorral. Circulares cuando están aislados y semicirculares si apoyan sobre alguna pared o peña, está cubiertos por techos cónicos, hechos con escobas para proteger del frío o del calor. Su diminuta entrada se cierra con una lancha, hasta el atardecer en que la abre el cabrero para dejarles mamar.
EL POZO CON SU CIGÜEÑAL
Como símbolo de la penuria y escasez de agua en la comarca, se puede ver todavía en algún huerto la figura enhiesta del cigüeñal. Con esta simple y primitiva máquina, se sacaba el agua del pozo para regar. La piedra de contrapeso, en muchos casos era una molinera romana, para aprovechar su hueco central, y sujetarla al palo.
EL PALOMAR
En su día constituyó un importante complemento en la economía de su dueño, por cuanto le proporcionaba pichones como alimento y, lo más valioso, excelente abono, palomina, para su huerto y viña. Se construían de piedra, incluyendo los nichos de nidificación, cuadrangulares o redondos en lugares bien visibles.
FUENTES
Uno de los grandes problemas de Sayago fue siempre la escasez de agua. Esto obligó a sus habitantes a tomar soluciones comunes, y, “a rueda de vecinos” o “a prestación personal” buscaron con avidez los manantiales, construyendo entre todos la mayoría de las fuentes que hoy observamos, con amplias entradas con escalones y grandes lanchas como techo. A su lado no pueden faltar las pilas de piedra donde abrevar los ganados.
PUENTES
La gran mayoría de los puentes de lanchas sayagueses se remontan a tiempos medievales. Rústicos, pero consistentes, fueron levantados por los propios vecinos con ese espíritu de cooperación y ayuda mutua ante problemas comunes, que caracterizó de siempre al sayagués. Los hay con doble pasarela y con una sola fila de lanchas. Que no se pierda ninguno.
TRINQUETES O FRONTONES
El deporte rey de Sayago fue siempre la pelota a mano. Los ratos libres, siempre pocos en otros tiempos, y especialmente los domingos tras el rosario, grandes y pequeños se reunían en torno a esos frontones abiertos, en muchos casos la pared del campanario de la Iglesia, para disputar entretenidos partidos de pelota. Los frontones, utilizados ahora para pelota con raqueta, están a la espera de aquellos excelentes pelotaris, que llegaron a competir con la flor de los vascos y navarros.
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