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LA FRAGUA
Tanto la fragua comunitaria como la particular estaban aisladas de las casas en prevención de posibles incendios. Cada tarde, los golpes del martillo del herrero sobre el yunque congregaban al atardecer a hombres y mozos, con el fin de poner a punto sus rejas y aperos de labranza. El ruido del fuelle y de las mazas no impedía la charla entre los reunidos sobre diversos aspectos del tiempo, del campo, o los incidentes de la vida de la comunidad local. Hoy son testimonios mudos de aquellos trabajos y convivencias.

EL POTRO
El potro o los potros del pueblo nos remontan a un pasado agrícola, en el que la vaca autóctona sayaguesa era un importante animal de tiro, que era preciso herrar o hacerle alguna cura con relativa frecuencia. Consiste en una sencilla jaula, formada por cuatro grandes piedras clavadas en sus esquinas, en las que se colocaban el yugo y los palos fijos y giratorios, capaces de inmovilizar o suspender en el aire a dichos animales por el herrero, veterinario o dueño correspondiente.

EL MOLINO
Los árabes fueron quienes introdujeron en España la técnica de los molinos. Pronto aprendieron los sayagueses la forma de construcción de la presa y su canal, cortando la corriente de sus riveras, especialmente las que vierten al Duero en rápidos y cascadas, para aprovechar su fuerza hidráulica. Así, desde la Edad Media hasta bien entrado el siglo XVIII, Fariza llegó a contabilizar 20 molinos, Le superó Villardiegua con 21, Torregamones 15, Moralina 13, Moral 8. Abelón, Mámoles, Palazuelo, Almeida y Carbellino, etc, le siguieron a la zaga. La fuerza eléctrica y las modernas fábricas de harinas fueron poco a poco silenciando las muelas de aquellos molinos comunitarios o particulares. Algunos de Mámoles, Fariza, Badilla, Gamones, Torregamones, Villardiegua, Villadepera, etc. continúan funcionando. Los otros presentan un estado ruinoso y de abandono; Pero conscientes los sayagueses de la importancia que en su día tuvieron, están iniciando una importante tarea de reconstrucción, véase Villadepera y Villardiegua por poner algún ejemplo, cosa que, desde estas páginas, nos congratulamos y estimulamos.

BATANES O PISONES
El batán fue parte importante y complemento del telar. Aprovechando, como en el molino la fuerza de la corriente, unos grandes mazos de madera golpeaban sobre el agua los paños y las mantas salidas de los telares sayagueses, con el fin de enfurtir o dar apresto al tejido, y al mismo tiempo desengrasar esas piezas. Los últimos que se recuerdan son los de Carbellino y Argusino, hoy bajo las aguas embalsadas del Tormes, y los de Fariza y Almeida que aún están a tiempo de ser recuperados.
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