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De nuevo, nos encontramos el topónimo romano Villar, y lo de Buey, quizá deba relacionarse con la cultura Vettona de los verracos. La localidad se halla ubicada en un punto de cierto valor estratégico e histórico. De su núcleo, en la calzada de Zamora a Fermoselle (Calle de la Calzada es la que cruza la población, junto a la Iglesia), han irradiado dos vías: una, hacia el Cuartico hasta unirse a la calzada Fermoselle-Ledesma, y otra hacia Pelazas. No es raro encontrar en La Cabaña, pago próximo al pueblo, sigillata y otros restos romanos. En la Dehesa de Pelazas, en el pago de La Campana, el agua del embalse descubrió unas tumbas antropomorfas. Del antiguo poblamiento, quedan las muescas talladas para el encaje de los portones en las rocas que formaban la entrada, restos de paredes de doble lienzo de viviendas y cerámica diversa.
Villar del Buey fue jurisdicción de los Caballeros de la Orden de Santiago en plena Edad Media, durante el reinado de Fernando II de León. De entonces ,perdura una parte de El Rollo, pequeña columna de piedra clavada al inicio de la Calzada, como símbolo del cobro de aranceles por tráfico de ganados y mercancías. Alguno defiende corresponder a un miliario y otros dicen que es un simple trozo de columna. En Villar del Buey, destacan las magníficas portaladas construidas entre los años 1900 y 1950 por indianos, rivalizando en lograr las de mayor ostentación.
La Iglesia Parroquial fue reconstruida en 1775. Es de excelente fábrica, con elevada torre cuadrada a la que se accede por una escalera de caracol y airosos arcos góticos de crucería. Podemos admirar un Crucificado de finales del S. XIII o inicios del S. XIV, Nuestra Señora la Blanca del S. XIV y pinturas murales del S. XVI.
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